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La chaqueta es una prenda joven. Comparada con la corbata, ha festejado pocos cumpleaños, pues su origen se remonta a finales del siglo XIX cuando la aristocracia inglesa la incorporó para sus salidas de caza. Y justamente de este origen rural han surgido los tejidos tweed y los diseños de pata de gallo o espiguilla.
Actualmente, la chaqueta no puede faltar en ningún fondo de armario y es pieza inseparable del traje. Su fabricación se realiza conforme a dos patrones: la chaqueta de botonadura cruzada o sin cruzar, con botones en una línea.
Si bien se considera que el modelo cruzado es más formal, la elección de una u otra dependerá del gusto personal y de la estructura física. En España, su majestad el Rey Juan Carlos es una de las personalidades que suele llevar la chaqueta cruzada, mientras que el actual presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero suele preferir la chaqueta con una línea de botones.
La chaqueta con una sola hilera de botones puede llevar dos o tres, modelo que varía según las modas. El primer botón debe permanecer abrochado siempre. Las chaquetas cruzadas obligan a quien las lleva a mantenerlas abrochadas mientras se esté de pie, según rige el protocolo, y no deben usarse con chaleco. En la calle, ambas chaquetas deben usarse abrochadas.
Las solapas de las chaquetas cruzadas, en teoría, llevan un ojal en cada solapa mientras que las de una sola hilera tienen un solo ojal en la izquierda. La longitud y anchura de las solapas dependerá de las modas, más anchas o más estrechas, pero siempre son preferibles los diseños intermedios.
El protocolo indica que en caso de llevar flor en la solapa, por la mañana puede ser silvestre, durante la tarde debe ser un clavel de color y por la noche necesariamente tiene que ser blanca.
Con respecto a los bolsillos, el modelo clásico de chaqueta británica incluye dos en su parte inferior, uno sobre cada cadera y otro superior que se utiliza únicamente para el pañuelo, un complemento super chic en esta temporada.
Las mangas de las chaquetas deben dejar que se asome un centímetro o un poco más las mangas de las camisas y los dos o tres botones que lleva, en general, son ornamentales, aunque en la auténtica confección de sastre se pueden desabrochar.
Los colores de la chaqueta son los clásicos: gris, azul, gris marengo y en menor medida marrón, aunque esto varía con según las culturas; el negro se considera el color más formal pese a que evoca el luto. Además de los lisos, se utilizan tejidos con diseños como la raya diplomática, príncipe de gales, la espiga, el tweed y el ojo de perdiz.
22-07-2008 |