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El rey Juan Carlos de Borbón tiene un estilo particular que lo caracteriza. Buen porte para lucir sus trajes y una estructura corporal favorecedora: es alto, de piernas largas y sus años de deportista le han permitido desarrollar hombros anchos y una espalda erguida. Atributos ideales para vestir de etiqueta.
Por tradición se hace los trajes a medida en la legendaria sastrería Larraínzar, López Herbón y Cía, con tejidos de excelencia de la firma italiana Loro Piana. Prefiere los grises y azules y las chaquetas de botonadura cruzada. Aunque respeta el protocolo, en rara ocasión se lo puede ver con el pañuelo de bolsillo, un detalle que nunca abandonan los príncipes Carlos de Inglaterra y Guillermo de Holanda.
Pero lo más interesante del rey de España es su afición por las corbatas. De hecho, ese fue uno de los principales regalos de su último cumpleaños, que celebró el 5 de enero pasado. Contrasta sus trajes de corte clásico con corbatas modernas de colores sólidos y fuertes, que transmiten seguridad y personalidad y también en tonos pastel.
La elección de sus corbatas despierta opiniones encontradas, hay quienes critican su falta de sobriedad y a otros fascina con su colorido. En su último mensaje Navideño su corbata naranja con lunares grandes celestes sorprendió a las revistas de moda y a los bloggistas “que cuestionaron el color calabaza”, pese a que estaba perfectamente combinada con una camisa celeste.
Don Juan Carlos se atreve con una amplia y diversa paleta: amarillos, naranjas, verdes, rojos, fucsias, expresan su originalidad y versatilidad. Su estilo armoniza la tradición y la modernidad, el clasicismo y la renovación. Esta imagen que amalgama la historia y la actualidad es la que proyecta desde su función como diplomático y nos representa como país en el exterior.
09-10-2009 |
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