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La lana es el material que tradicionalmente se ha utilizado para la confección de los trajes. En los inicios se utilizaban fibras más gruesas y las prendas eran más pesadas, pero esta tendencia fue cambiando por lanas más ligeras, que ahora tienen múltiples variantes, y también con la incorporación de otras fibras naturales como el lino y el algodón para el verano.
La sastrería a medida como era en sus inicios quedó eclipsada por la confección industrial, que permite satisfacer la demanda en serie que se requiere en los tiempos actuales.
Los tejidos que se mantienen en la confección clásica del traje son básicamente:
- el espiga, que por su dibujo recuerda a las espigas y a las espinas de los peces;
- el pata de gallo, que crea el dibujo de una estrella de cuatro puntas a dos colores; el muy conocido;
- el Príncipe de Gales o a cuadros;
- las rayas diplomáticas, rayas verticales muy finas que se destacan sobre colores oscuros, un tejido utilizado en el pantalón de chaqué;
- el ojo de Perdiz o nido, generalmente combinado en blanco y negro cuyo entramado simula un pequeño ojo;
- el tweed, original de Inglaterra, se trata de un tejido muy grueso, que se puede utilizar en diversos colores;
- el liso o franela.
Las variaciones en el corte del traje se pueden apreciar en los diferentes tipos de solapa (más anchas o más estrechas, sus formas y profundidad), las mangas, los bolsillos y los botones. Los más destacados son el corte recto a dos botones, que deja lucir mejor la corbata, el corte a tres botones y el cruzado a dos botones.
08-07-2009 |
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