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El traje es el uniforme civil que indiscutiblemente utilizan hoy todos los hombres de negocios y su historia está relacionada justamente con el importante lugar que adquiere el trabajo en el siglo XVIII, también con el desarrollo del comercio internacional, la diplomacia y con los ideales democráticos que nacen en esta época con la Revolución Francesa.
Si bien su origen se puede encontrar a finales del siglo XVII con chalecos y casacas más largas, es en el 1700 cuando el traje adquiere un uso extendido y socialmente compartido. Pablo Pena, historiador y colaborador del Museo del Traje, señala que esta prenda se impuso contra el vestido del antiguo régimen aristocrático, y como una forma de expresar la igualdad y la fraternidad que se resolvió con la unificación de la vestimenta masculina.
En Inglaterra nacen las famosas sastrerías de la calle Savile Row, en el centro de Londres, y los trajes ingleses ganan renombre internacional con su corte clásico, mientras que los franceses e italianos se atreven a nuevas formas y confecciones. El siglo XIX es emblemático porque empiezan a usarse las máquinas de coser y se perfila el estilo de la prenda tal como la conocemos ahora.
Actualmente, el traje se ha convertido en un símbolo del buen vestir y ha tenido tanto éxito que en el siglo XX llegó al armario femenino de la mano de Coco Chanel, quien lo ha rediseñado adaptándolo a la silueta de la mujer. Décadas más tarde Giorgio Armani ha considerado a la chaqueta del traje como la pieza fundamental de sus primeras creaciones y hoy no puede faltar en las colecciones de las grandes firmas.
Prendas que componen el traje: camisa, chaleco, pantalón, chaqueta y corbata.
03-07-2009 |
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